Nos gusta viajar por el mundo con el fin de captar nuevas ideas y la experiencia de la diversidad; nos gusta encontrar lugares donde alojarse sea una comodidad y con un toque de magia – digamos que lugares de tranquilidad para la mente.
Y así fue que partimos para la India, cruzandola de norte a sur, que nos cautivó por sus colores, sus olores y sus santos, subimos la cadena del Himalaya a “tocar el techo del mundo” y viajamos a través de los desiertos de Bolivia con sus colores deslumbrantes y los bosques de Costa Rica en una naturaleza primordial, nos alojamos meses en un querido Méjico en busca de antiguos ritos, hicimos paradas en París, Madrid, Barcelona y Nápoles.
Hemos recogido las ideas, objetos y sueños.
Luego volvimos a Milán, nuestra ciudad, con sus artesanos, su tradición, su incesante deseo de crear y transformar (casi nos proponian la Trimurti hindú: Brahma, Vishnu, Shiva).

Aquí encontramos esta casa, un lugar donde tratamos de combinar tradición, diseño, artesanía, viajes, y por qué no, una parte de nosotros.

Fabio y Marco

Cuatro habitaciones en un edificio del '800,
una veranda, un gran jardín en la azotea.
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